
El pasaje de Zaragoza que conserva una elegante galería comercial de hace más de 140 años
Fernando de Yarza diseñó entre 1882 y 1883 este espacio de inspiración europea formado por dos galerías cruzadas y cuatro accesos
A pocos metros de la basílica del Pilar, bajo uno de los edificios que rodean la plaza, se esconde un espacio que parece trasladar al visitante a las grandes ciudades europeas del siglo XIX.
Es el Pasaje del Ciclón de Zaragoza, una histórica galería comercial construida entre 1882 y 1883. Sus dos corredores se cruzan en el centro del edificio y permiten atravesar la manzana utilizando cuatro accesos diferentes.
Su nombre oficial es Pasaje del Comercio y de la Industria, pero casi todo el mundo lo conoce por el nombre de una antigua juguetería que ocupó uno de sus locales. Más de 140 años después de su inauguración, continúa siendo uno de los rincones más singulares del entorno del Pilar.
La primera galería comercial cubierta de Zaragoza
Índice
El Pasaje del Ciclón fue concebido como la primera galería comercial cubierta de Zaragoza. Su construcción respondió a una forma de organizar el comercio que ya se había extendido durante el siglo XIX por ciudades como París, Milán, Bruselas o Londres.
Estos pasajes permitían concentrar diferentes establecimientos en un espacio protegido de la lluvia, el frío y el calor. También facilitaban el tránsito entre calles concurridas sin necesidad de rodear completamente los edificios.
El resultado era una combinación de calle, escaparate y lugar de encuentro. Mucho antes de la aparición de los centros comerciales modernos, estas galerías ya reunían negocios y peatones bajo una misma cubierta.
En Zaragoza, el proyecto se levantó en un emplazamiento privilegiado, junto a la plaza del Pilar y muy cerca de la entonces renovada calle Alfonso I. Su ubicación permitía aprovechar el continuo movimiento de vecinos, viajeros y comerciantes por el centro de la ciudad.
Un proyecto construido entre 1882 y 1883
El edificio de viviendas y el pasaje fueron proyectados por el arquitecto zaragozano Fernando de Yarza Fernández-Treviño. Las obras se desarrollaron entre 1882 y 1883 por encargo del marqués de Ayerbe.
Fernando de Yarza pertenecía a una conocida familia de arquitectos vinculada a numerosos edificios de Zaragoza. Para este proyecto diseñó un espacio de inspiración europea que debía cumplir una doble función: comunicar diferentes puntos de la manzana y proporcionar locales adecuados para el comercio.
Más que una calle cubierta convencional, el pasaje fue planteado como una pequeña red interior. Dos galerías se cruzan en el centro del inmueble y distribuyen a los visitantes hacia sus cuatro accesos.
Esta organización convertía la planta baja del edificio en un lugar de paso, pero también animaba a detenerse ante sus escaparates. El diseño buscaba crear un ambiente elegante y diferenciado del bullicio de las calles exteriores.
Dos galerías cruzadas y cuatro entradas
Una de las principales singularidades del Pasaje del Ciclón es su planta en forma de cruz. Los dos corredores se encuentran en el centro del edificio y permiten acceder desde cuatro puntos distintos del entorno.
Sus entradas comunican el interior con la calle Alfonso I, la calle Santiago y la plaza del Pilar, además del sector situado junto a la actual Delegación del Gobierno en Aragón.
Esta disposición permite utilizar el pasaje como un atajo peatonal para atravesar la manzana. Sin embargo, merece la pena recorrerlo sin prisas para observar los elementos arquitectónicos que todavía conserva.
En el interior aparecen molduras, pilastras, motivos geométricos y ornamentación vegetal. La decoración responde al gusto historicista y clasicista de finales del siglo XIX, con una estética próxima a las galerías comerciales que por entonces triunfaban en Europa.
La iluminación procedente de la parte superior y la sucesión de escaparates refuerzan la sensación de encontrarse en una calle interior. El punto donde se cruzan las dos galerías ofrece la perspectiva más característica del conjunto.
Por qué se llama Pasaje del Ciclón
El nombre con el que fue inaugurado era Pasaje del Comercio y de la Industria. Esta denominación explicaba claramente la función para la que había sido creado, pero con el tiempo los zaragozanos comenzaron a utilizar otro nombre.
En uno de sus locales abrió una conocida juguetería llamada El Ciclón. El establecimiento permaneció durante décadas en el pasaje y terminó identificándose de tal manera con el edificio que su nombre popular desplazó al oficial.
Aunque la juguetería desapareció, la denominación sobrevivió. Hoy resulta habitual encontrar referencias al Pasaje del Ciclón tanto en las guías de la ciudad como en la señalización y en los propios establecimientos del recinto.
El nombre constituye uno de esos casos en los que un antiguo comercio acaba formando parte de la memoria colectiva de Zaragoza, incluso después de haber cerrado sus puertas.
Un pequeño centro comercial del siglo XIX
Cuando abrió, el pasaje ofrecía una manera diferente de comprar y pasear por el centro de Zaragoza. Los comercios podían mostrar sus productos en escaparates interiores y los clientes recorrían las galerías protegidos de las condiciones meteorológicas.
El modelo resultaba especialmente novedoso en una ciudad que durante aquellos años estaba experimentando una importante transformación urbana. La apertura de la calle Alfonso I y las reformas realizadas alrededor de la plaza del Pilar estaban modificando el aspecto del centro histórico.
El pasaje introdujo en Zaragoza una arquitectura asociada a la modernidad comercial europea. No era únicamente un conjunto de tiendas, sino un espacio pensado para contemplar escaparates, encontrarse y dejarse ver.
Con el paso de las décadas, la aparición de nuevos ejes comerciales redujo su protagonismo. Algunos negocios cerraron y el interior atravesó periodos de menor actividad, aunque nunca desapareció por completo de la vida de la ciudad.
La recuperación del Pasaje del Ciclón
Después de varios años de decadencia, el entorno comenzó a recuperar actividad comercial durante la renovación del centro histórico impulsada alrededor de la Exposición Internacional de 2008.
La apertura de nuevos establecimientos permitió devolver el movimiento a las galerías y redescubrir el valor arquitectónico del conjunto. Desde entonces, el pasaje combina su función original con su atractivo como lugar histórico.
Su recuperación ha permitido conservar una pieza poco habitual dentro de la arquitectura zaragozana. El espacio mantiene la escala y la organización propias de una galería decimonónica, pero continúa integrado en el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
No se trata de un monumento aislado ni de un museo. Es un pasaje comercial que sigue siendo atravesado por vecinos y visitantes, exactamente la función para la que fue diseñado hace más de 140 años.
Cómo visitar el Pasaje del Ciclón
El Pasaje del Ciclón se encuentra junto a la plaza del Pilar y puede incorporarse fácilmente a cualquier paseo por el casco histórico de Zaragoza.
Una de las formas más sencillas de localizarlo es buscar su acceso desde la calle Alfonso I, muy cerca de su desembocadura en la plaza. También se puede entrar desde la calle Santiago o desde los accesos abiertos hacia el entorno del Pilar y la Delegación del Gobierno.
El recorrido es breve y puede realizarse en pocos minutos, aunque merece la pena detenerse en el cruce central para contemplar la perspectiva de sus dos galerías.
El acceso al pasaje es gratuito mientras el recinto permanece abierto. Al tratarse de un espacio comercial integrado en un edificio residencial, su apertura puede estar condicionada por el horario de los establecimientos y por los cierres de sus accesos.
Visitar el Pasaje del Ciclón de Zaragoza
- Nombre oficial: Pasaje del Comercio y de la Industria.
- Nombre popular: Pasaje del Ciclón.
- Construcción: entre 1882 y 1883.
- Arquitecto: Fernando de Yarza Fernández-Treviño.
- Promotor: marqués de Ayerbe.
- Distribución: dos galerías que se cruzan en el centro.
- Número de accesos: cuatro.
- Ubicación: junto a la plaza del Pilar y la calle Alfonso I.
- Precio: acceso gratuito.
- Duración orientativa: entre 10 y 20 minutos.
Los horarios de acceso pueden depender de la apertura del recinto y de sus establecimientos comerciales.
Qué ver cerca del Pasaje del Ciclón
Su situación permite completar la visita con algunos de los principales monumentos del centro de Zaragoza. El acceso de la plaza del Pilar se encuentra a pocos pasos de la basílica, La Lonja, el Ayuntamiento y la Fuente de la Hispanidad.
Desde la calle Alfonso I también se puede continuar hacia la plaza de España, el Tubo y el entorno de la iglesia de San Gil. En dirección contraria, la calle Santiago conduce hacia La Seo y el Museo del Foro de Caesaraugusta.
El pasaje puede pasar desapercibido entre los grandes edificios monumentales de la zona, pero precisamente ahí reside parte de su atractivo. Tras una entrada discreta aparece una galería que conserva la memoria del comercio zaragozano del siglo XIX.
Más de 140 años después de su construcción, el Pasaje del Ciclón continúa comunicando las mismas calles y recibiendo a quienes buscan un atajo junto al Pilar. La diferencia es que ahora también se ha convertido en uno de los rincones históricos más curiosos del centro de Zaragoza.
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